Loé emocional: vivienda y naturaleza

La conexión con la naturaleza trasciende los sentidos en esta vivienda en Granada, obra de los arquitectos Eduardo Martín Martín y Olympia Martín Gómez,

Loé emocional: vivienda y naturaleza Loé emocional: vivienda y naturaleza

La conexión con la naturaleza trasciende los sentidos en esta vivienda en Granada, obra de los arquitectos Eduardo Martín Martín y Olympia Martín Gómez,

Inserta en la Vega de Granada, un entorno natural y productivo en constante transformación, donde predominan bosques artificiales de chopos, esta vivienda se constuye como un proceso inacabado que se adapta a la vida de sus dueños, creando un proyecto muy emocional, con una manera muy especial de vivirla. Sus autores describen así este proyecto:

“El actual desafío de la arquitectura es entender el mundo rural” Rem Koolhaas

El proyecto avala la reforma de una vivienda en la naturaleza conformada por tres pabellones y la creación de un nuevo pabellón como “despacho conectado”. El objetivo principal, convertirla en una vivienda que cualifique las necesidades habitacionales cuyas carencias ha mostrado la reciente pandemia, adaptarla a su situación vivencial actual, mejorar la eficiencia energética… enriqueciendo la calidad de vida de los propietarios. El origen de la vivienda fue la transformación de un antiguo cobertizo. Las necesidades funcionales obligaron a ampliaciones sucesivas y el recurso exhibido gravitó en dejar el edificio de madera exento, por su singularidad. Se propusieron nuevos edificios, no competitivos con el originario, creando pasajes cambiantes, plegados a la naturaleza, conectados mediante el muro medianero engruesado. Cada pabellón erige arquitecturas diferentes.

“La naturaleza se hace paisaje cuando el hombre la enmarca” Le Corbusier.

Arquitectura de líneas simples que respeta la naturaleza, de acusada horizontalidad y que toma el paisaje prestado. Configurada por cuatro pabellones diseminados que van buscando la relación con la naturaleza. Se envuelven y se deja proteger por los arboles existentes en la finca “dispares paisajes naturales”, mira hacia la profundidad de la Vega, se compromete con el paisaje. Se emplaza en una parcela de 1000m2, en Granada. El límite visual lo establece las cumbres blancas de Sierra Nevada. Vega: paisaje horizontal labrado de gran extensión, fragmentado por los cultivos de chopos y edificaciones aisladas. El paisaje se modifica con el tiempo, el paso de las estaciones, las variaciones del clima, la diferencia de cultivos.

La vivienda abraza los árboles existentes, por su antigüedad son esculturas en el paisaje. El trazado se pliega a ellos, protege las edificaciones, las hace sostenibles usando como tecnología base la naturaleza. Fundan patios en cada pabellón, el exterior es medicina para los usuarios. La medianera se ensancha (80cm) en su interior para albergar la galería que conduce a los pabellones. Estos aparecen en la vivienda por fascinación, asociados a paisajes dispares. La galería es el umbral, el lugar donde los recuerdos se borran y permite acceder a otros nuevos. Experiencias y percepciones que establecen en el espacio arquitectónico una influencia emocional.

Cuatro edificios; de madera, (dormitorios), el tiempo ha actuado y su color es el de los árboles, de vidrio (estar), abierto es el porche del jardín, un gran nogal lo resguarda, reflectante, inmerso en una chopera, percibe su magnitud ampliada (cocina), guarecido (despacho), permite el trabajo en casa, on line, solicitado por la pandemia.  El muro medianero en su interior es una galería en penumbra. Las entrañas de un muro de ladrillo, que se habita para conectar, creando un umbral para sorprender con el paisaje heteróclito de cada pabellón. Erige variables la relación de los edificios con la naturaleza. Se ampara sobre plataformas flotantes (dormitorios), el límite desaparece (estar), se sumergen en el bosque (cocina), o se protegen bajo un olmo centenario (despacho). Instaura un lugar donde todos los días sea emocionante vivir, tranquilo para pensar.

Pabellón originario. -Dormitorios. Descanso-

El edificio se cimentó en el lugar que ocupaba un antiguo cobertizo de madera, transformándolo en una vivienda pequeña. Constaba de un salón, dos dormitorios, una cocina y un baño compuesto por tres compartimentos. La reciente transformación acomoda un espacio de relax y lectura, dos dormitorios y dos baños similares con las tres cabinas, una de ellas (el tocador), abierta.

1ª Ampliación. Pabellón de día. -Bajo el Nogal-

El nacimiento de una nueva hija en la familia aconsejó ampliar la vivienda, por lo que se diseñó un pabellón a 20m. del existente sin modificar las proporciones del pabellón original, buscando otro paisaje bajo un nogal. Se ubicó el pabellón de día (salón-cocina) con un pequeño aseo y en el de madera se emplazó la sala de estudio de los hijos, tres dormitorios y el baño. Conectaron a través del muro medianero que se engrosó: umbráculo de los dos paisajes.

2ª Ampliación. Pabellón reflectante en la chopera.

Los propietarios decidieron separar la cocina del salón, por lo que se creó un tercer pabellón destinado a la misma junto al comedor habitual de la casa, introducido en la chopera. Para no disminuir visualmente su escala se diseñó este pabellón de forma que reflejara ‘’el bosque’’ y así duplicar la percepción.

Última ampliación. Pabellón de trabajo bajo el chopo centenario.

La reciente modificación consistió en la adaptación de la vivienda a la pandemia con la creación de un despacho conectado y la gestación de un modo de vida vinculado a la naturaleza y al crecimiento personal. La nueva adaptación funcional del pabellón de madera con dos dormitorios y sus baños, junto a la sala de descanso y lectura. Finalmente, mejora del acondicionamiento de toda la casa con un sistema sostenible.

Arquitectos: Eduardo Martín Martín y Olympia Martín Gómez

Fotografías de Jesús Callejas

 


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