El consumo energético de los edificios supone una parte considerable del total de energía consumida o “factura energética”. Por ello, se han ido aprobando normativas tendentes a reducirlo.

 

Hay que tener presente que en México millones de viviendas presentan grandes deficiencias de aislamiento lo que se traduce en no cumplir con los requisitos necesarios de habitabilidad o confort térmico.

Se prevé que en los próximos años habrá una gran expansión de los sistemas de aislamiento térmico de la envolvente de los edificios, ocupando un lugar destacado el Sate ya que posee unas características únicas que le colocan como una opción preferente a la hora de decidir qué solución adoptar.

El Sate es un sistema de aislamiento por la exterior que mejora considerablemente la inercia térmica de los cerramientos, estabiliza las temperaturas interiores y evita oscilaciones térmicas dentro de la vivienda proporcionando un gran confort térmico. El calor, además de atravesar las fachadas, es absorbido en parte por ellas provocando un efecto de acumulación en el cerramiento, el calor que se acumula en el cerramiento tanto por la calefacción como por el sol es devuelto al interior en las horas más frías.

En invierno la acumulación de calor se debe esencialmente a la calefacción y en menor medida al sol, sin embargo, en verano esta acumulación de calor en el cerramiento es debida a la radiación solar y será necesario el uso de sistemas de refrigeración.

En las fachadas, el muro que es el elemento que tienen más masa, es el que acumula mayor calor, por ello, para poder conseguir el confort interno deseado, en invierno deberemos evitar que pierda rápidamente el calor que le suministra la calefacción y en verano trataremos de reducir en él la acumulación de calor; esto es más fácil de conseguir con un sistema de aislamiento continuo por el exterior.

Cabe destacar que al emprender una obra de rehabilitación de un edificio habitado, los trabajos de ejecución no perturban en exceso a los propietarios ya que al colocarse por el exterior podrán seguir viviendo.  Asimismo, el Sate no reduce la superficie habitable de las viviendas dado que se coloca por el exterior, cualidad que hoy en día es muy valorada ya que las viviendas son cada vez más pequeñas.

El Sate contribuye a disminuir la emisión de gases de efecto invernadero, principalmente de CO2, por lo que nos ayuda en la protección del medio ambiente. Al dotar al edificio de una mayor inercia térmica reducimos entre un 20% y un 70% la necesidad de utilizar calefacción y refrigeración, esto supone en términos de sostenibilidad una importante aportación en la disminución de las emisiones de gases contaminantes. España está comprometida, a través de varios tratados, en la disminución de gases de efecto invernadero, la protección de reservas medioambientales y el desarrollo sostenible del planeta.

 

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