No ganarán el premio Pritzker, pero estos animales destacan creando estructuras no solo funcionales, sino también atractivas para el ojo humano. ¿Cuánto cobrarán?

Mirando la complejidad y enormidad de una colmena de abejas o un nido de aves, es fácil poner en un segundo plano a la Torre Eiffel o la Sagrada Familia.

Como dice Mike Hansell, profesor de la Universidad de Glasgow y experto en arquitectura animal, en su libro Built by Animals: «Nosotros, como constructores preeminentes del mundo, no podemos dejar de admirar tal habilidad e ingenio».

Lo cierto es que nuestra admiración les resbala completamente. Según Hansel los animales construyen para vivir, cazar y aparearse, todas funciones de supervivencia que han moldeado a través de miles de años su técnica hasta llegar a lo que es hoy.

A continuación veremos algunos casos de animales arquitectos tan sorprendentes, que incluso las construcciones humanas han tomado tips de algunos de ellos.

El estilo rústico de las aves de emparrado

Si buscan un estilo tipo «volver a las raíces», estas aves de Australia y Nueva Guinea tienen una que otra idea que ofrecer.

 

No es un nido, sino el equivalente a un perfil público de Tinder en el mundo de los pájaros. Las aves de emparrado realizan estas increíbles exhibiciones para atraer hembras. Buscan objetos de colores llamativos y los organizan en patrones alrededor de esta especie de ruca de ramas que puede alcanzar los dos metros y medio, es decir, 10 veces su tamaño, y varios kilos de peso.

No es una tarea sencilla, ya que tiene que ser lo suficientemente atractivo para las hembras, pero no tanto que provoque la envidia (y ataques) de otros vecinos que estén en las mismas, explica Hansell.

Aunque estéticamente no sea la más impresionante, las aves de emparrado se ganan un lugar con su esfuerzo.

El nido social de los pájaros tejedores

El tejedor republicano (nombre real, no es ficción) es un pequeño pájaro del sur de África conocido por sus increíbles nidos, los más grandes construido por aves.

 

Este pajarito, como indica su nombre, le dice no al autoritarismo y prefiere el colectivismo social a la hora de construir. Estos mega-nidos pueden albergar a cientos de individuos, conteniendo a varias generaciones de abuelos, padres e hijos a la vez.

Las cámaras centrales son utilizadas durante la noche por que mantienen mejor el calor, mientras que las exteriores se utilizan en el día por su sombra.

Tal es el éxito de estos nidos que varias otras especies de pájaros los utilizan, ¿pagarán arriendo?

Las catedrales de termitas

El mundo animal tiene sus propias «Sagradas Familias». Estas son construidas por las termitas catedral en el norte de Australia:

Estos montículos o nidos, que pueden llegar hasta los 7 metros, son hechas de madera masticada, barro, saliva y fecas de las termitas. Varios millones de individuos pueden vivir en cada una de estas columnas y en el espacio subterraneo de la colonia, que se extiende por hectáreas.

Otra especie de termita australiana también crea montículos igual de geniales, con un leve giro estético:

 

Aún más sorprendente es la antigüedad de algunos de estos nidos. Hansell menciona que existen colonias que datan de hace ¡5.500 años!

Nidos de hojas de las hormigas tejedoras

En Asia y Australia habitan estas hormigas que tienen una forma peculiar de formas colonias: nidos con hojas vivas.

La unión de hojas se logra gracias a una seda pegajosa producida por las larvas. Lamentablemente, a diferencia de los nidos de los pájaros, estos son temporales y las hormigas tienen que regularmente construir nuevas, aunque ya sabemos que el trabajo duro no es problema para ellas.

La inspiradora labor de las abejas

No podíamos hablar de arquitectura animal sin mencionar a nuestros insectos favoritos que, lamentablemente, están desapareciendo de forma alarmante (por estas razones). Cada hexágono del panal se fabrica para contener larvas, miel o polen.

 

 

¿Se han preguntando por qué las abejas escogen este diseño en particular? Una palabra: eficiencia. Producir la cera es caro para ellas y una superficie de hexágonos les ofrece la mayor cantidad de almacenaje a cambio de la menor cantidad de «inversión» en cera.

La construcción de estas maravillas matemáticas «fluye» gracias calor que emiten las abejas al hacer los cilindros. Estos, semi derretidos, se van uniendo «como conjuntos de burbujas de jabón en tu tina, creando una geometría hermosa», explica Hansell.

Las presas de los castores

Si algo nos dejó Los Castores Cascarrabias, es que estos animales manejan la madera como ningún otro mamífero terrestre. Tal es su ingenio, que son capaces de manipular el ambiente donde viven, muy al estilo de *ejem* los humanos.

Los castores viven en madrigueras, pero son más conocidos por sus diques. Estos los realizan primero para estancar las aguas y así poder construir sus hogares.

 

 

Son realmente pillos. En invierno botan ramas y troncos en estas zonas estancadas como reserva de alimentos. Así solo deben salir de su madriguera brevemente, evitando encuentros con posibles depredadores.

Los nidos de la tejedora baya

Este pájaro de la India y sudeste asiático hace uno de los nidos más estéticamente atractivos del mundo.

 

Los machos demoran alrededor de 18 días en hacer un nido. Primero realiza la obra gruesa para atraer hembras y luego, una vez hecha la pareja, termina el hogar. La hembra, curiosamente, se une solo a veces en las labores finales, dándole algunos toques en el interior con barro.

Las colmenas de papel de las avispas

¿Cómo hacer una colmena sin cera? A las avispas les importa un comino el néctar, y arman sus propias construcciones a base de pulpa masticada de madera, resina y saliva.

Los resultados, quizá no tan dulces, son igualmente admirables:

 

En cada una de estas colonias pueden vivir entre 200 a 300 avispas, explica Hansell.

La gran muralla china del mundo animal: arrecifes

Los arrecifes de corales son las estructuras más grandes del mundo hechas por animales. Es imposible obviarlas, no solo por su tamaño y belleza, sino también por su importancia como ecosistemas.

Sus arquitectos son cientos a miles de zooides, pequeños animales que viven en grandes colonias. Como su composición es casi totalmente agua (99%), desarrollan un exoesqueleto de carbonato de calcio para protegerse. Si bien son un caso de «arquitectura» distinto a los anteriores, nadie puede quejarse de los resultados:

 

 

 

Las geometrías de los arrecifes de corales han sido una gran inspiración para algunos arquitectos. Un ejemplo es este edificio del Observatorio Oceanográfico de Banyuls-sur-Mer, en Francia:

Este vistazo al mundo animal nos sirve para darnos cuenta que el arte de la construcción ni comenzó por el humano ni terminará con él. Aunque las razones de por qué construimos no son exactamente equivalentes, es imposible no celebrar la creatividad, habilidad y inteligencia de estos pequeños (algunos micro) arquitectos.

¿Con cuál de estos «arquitectos» te quedas?


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