Del mismo modo que mimas hasta el más mínimo detalle del interior de tu hogar, los balcones son un lienzo en blanco que se prestan a prácticamente todo. Y no, el tamaño no importa.

Cualquier espacio al aire libre, por muy pequeño se sea, es un auténtico tesoro en la ciudad. Y más en estos días en los que nuestros movimientos están restringidos a la intimidad de nuestro hogar. Por ello, independientemente de los metros cuadrados de los que presumas, debes saber que cualquier tipo de balcón es un auténtico lienzo en blanco en el que puedes incorporar tu seña de identidad sin renunciar en ningún momento al mejor diseño y, sobre todo, a la funcionalidad. Disfrutar de un balcón sobrado de encanto está al alcance de todos y, desde aquí, te desvelamos unas cuantas claves que pueden serte de gran ayuda.

Piensa en cómo lo vas a amueblar

Ante todo, deberías plantearte este espacio como una prolongación natural del diseño interior. Si has meditado todas y cada una de las piezas de mobiliario que inundan tus estancias privadas, ¿por qué no haces exactamente lo mismo en tu balcón? En primer lugar, ten presente tanto las fortalezas como las debilidades de esos metros cuadrados de los que dispones y, una vez las tengas claras, realiza un boceto para tomar las consecuentes decisiones. También deberás reflexionar la meta final. ¿Quieres que sea un pequeño comedor para desayunar o cenar al aire libre? ¿O quizás una coqueta sala de estar donde relajarte? Sea como fuere, tendrás que recurrir a muebles de exterior resistentes a las climatologías más adversas (parte de la base de que, en el caso de que llueva, no vas a resguardar los muebles en el interior para que no se estropeen) y determinar qué material vas a abrazar: madera, forja o plástico. Asimismo, siempre y cuando tu balcón sea muy estrecho o pequeño, los muebles plegables pueden ser tus mejores aliados para no renunciar en ningún momento a la movilidad y ganar unos valiosos metros extras.

Antes de tomar cualquier decisión debes saber el verdadero uso que vas a darle a este espacio.

No tengas miedo a combinar estilos

Una base neutra siempre se presta a la combinación de estilos decorativos, así que juega con los contrastes entre materiales y con todo tipo de colores que resalten tu personalidad. La fachada importa, pero aún más que tu rinconcito personal ande sobrado de personalidad y sea acogedor. Eso sí, siempre es mejor pecar de minimalista que inundar el balcón de elementos sin ton ni son. Jamás deberías recargarlo en exceso porque el horror vacui ya fue y lo cierto es que han pasado muchos siglos desde que la estética barroca y rococó dominaran medio mundo. Como anteriormente te hemos comentado, piensa qué uso le vas a dar al balcón y tómate tu tiempo para previsualizar el resultado final.

Las maderas y los complementos textiles siempre son una combinación ganadora en cualquier balcón que se precie.

Vístelo siempre

Como en cualquier otra parte de tu casa, puedes embellecer las paredes y los suelos. Cuando decimos vestir al balcón nos referimos a textiles como una alfombra especialmente pensada para exteriores, cortinas que aporten algo de intimidad y puedan correrse en función de necesitar más o menos sombra (ahora que las temperaturas son más elevadas el lino blanco es un gran recurso), así como incorporar accesorios decorativos como cojines que dan pinceladas de color y ayudan a estar más cómodo si la sobremesa se alarga más de lo debido. Del mismo modo, puedes recurrir a revestir el pavimento del balcón con unas baldosas de madera que se colocan sobre rastreles mediante el sistema de clic. Los cojines, las alfombras y las cortinas, por supuesto, invitan a ser cambiadas dependiendo de la estación del año. ¿Verdad que no recurres a las mismas prendas de tu armario en agosto que en febrero? Pues en tu balcón puedes proceder de la misma forma.

 

Las plantas siempre llenarán de vida tu balcón.

Verde que te quiero verde

Puede parecer de cajón, pero nunca está de más recordar que los balcones son el mejor hábitat de las plantas. Un jardincito, o hasta un pequeño huerto, siempre suma. Poner unos paneles con rejilla para sujetar las plantas a modo de jardín vertical siempre luce mucho, aunque en el caso de que no tengas demasiado espacio siempre puedes emplear los recurrentes maceteros colgantes o difuminar los límites entre el interior y el exterior colocando las macetas directamente en el suelo. Esto último contribuye a crear la ilusión de que tienes todo un jardín en medio de la jungla de asfalto.

 

 


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