Toda excavación arrastra riesgos que de no ser previstos, pueden implicar graves consecuencias para el desarrollo de la obra. ¿Cómo prevenirlos?

 En toda obra civil cabe la posibilidad de llevar a cabo algún tipo de excavación. Estas suelen ser desde excavaciones de poca profundidad (zapatas corridas, drenajes perimetrales, tuberías superficiales), hasta excavaciones de gran profundidad (zapatas aisladas, estacionamientos subterráneos, sótanos, tuberías profundas), entre otros. Lo cierto es, que en todas existen riesgos inherentes y peligros ocultos que, al no ser evidentes a priori, pasan desapercibidos tanto en la etapa de diseño como durante la construcción, volviéndose imprevisibles durante su ejecución; traduciéndose en graves consecuencias tanto físicas para quienes se vean directamente expuestos a los mismos; siendo la situación más grave anticipada, el colapso de las paredes internas excavadas y el posterior

Los riesgos y peligros asociados con ésta actividad se vuelven directamente proporcionales al incremento en la profundidad de las excavaciones.

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