En una cultura como la de Estados Unidos, donde reformar lo nuevo y construir nuevos edificios significa progreso, la industria de demolición ha generado 4 mil millones de dólares, cifra que debe aumentar con el paso del tiempo.

Pero en este crecimiento en una industria que consiste en una nube de polvo y escombros combinados con una bola de demolición y una excavadora encontramos un fuerte dilema con la búsqueda de un mundo más ecológico. Por lo que es vital encontrar una forma más reciclable de derribar los edificios y responder a la siguiente pregunta: «¿cómo podemos transformar sus materiales y darles una nueva vida a través de iniciativas que ayuden a reducir la cantidad de materiales obsoletos que acumulamos en los vertederos?».

En búsqueda de la respuesta, también debemos considerar que en caso de seguir con nuestros hábitos es posible que pronto nos quedemos sin otra opción que, de manera rápida, elaborar estrategias para conservar mejor nuestros recursos. Por ejemplo, en el Reino Unido la industria de la construcción representa el 60% de todos los materiales utilizados, mientras que se genera un tercio de los residuos medidos y el 45% de todas las emisiones de CO2 mediante el proceso de construcción y demolición.

Según las marcas de las proyecciones actuales, en la siguientes tres décadas la extracción de material se va a triplicar, al igual que la producción de desechos a finales de este siglo. Por eso mismo es importante que tengamos en cuenta que los desechos comprenden no solo materiales a gran escala como hormigón, vigas de acero, aislamiento y madera, sino también lo mas pequeño (y literales) tuercas y tornillos de un edificio.

Durante las últimas décadas estándar para limpiar un sitio de demolición se ha mantenido estable. De forma que consiste en que: un contratista contrata a una empresa para que derribe el edificio o y trae una empresa de transporte de escombros que luego lleva las piezas demolidas al vertedero. El problema surge cuando varias piezas del edificio que a priori se deberían recuperar, como puertas, ventanas, acabados de alta gama y materiales a gran escala, a menudo no se conservan debido a un horario usualmente comprimido, la falta de espacio para almacenar los materiales y el desconocimiento de quién incluso estaría dispuesto a comprarlos y reutilizarlos.

Alternativas más sostenibles para la demolición

La empresa Lendager Group explora las posibilidades de reutilizar materiales de un sitio de demolición en un edificio nuevo. Esta acción la realiza mediante su proyecto Resource Rows, un complejo de viviendas construido con materiales reciclados del área.

En particular, en la fachada encontramos un patrón único de ladrillos embaldosados en diferentes direcciones que rinde homenaje al carácter y la historia de las cervecerías Carlsberg, las viejas escuelas y las casas abandonadas de las que fueron recuperadas. 


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *