Qué es una casa pasiva

En una casa pasiva se busca que la propia arquitectura, los sistemas constructivos y los acabados trabajen a nuestro favor para conseguir una temperatura y humedad interior lo más agradable posible la mayor parte del año.

En los meses en los que la temperatura exterior es demasiado baja y no es posible mantener una temperatura interior de confort priorizaremos calentar la casa mediante fuentes renovables como puede ser la energía solar, eólica, biomasa o similar.

Así, ante la duda de qué es una casa pasiva, nos damos cuenta que reduce al máximo el consumo que tiene una casa convencional. Una casa pasiva debería reducir el consumo entre un 80 y un 90 % en relación a una vivienda convencional, especialmente las viviendas construidas antes de la implementación de la normativa de construcción CTE.

En relación a la arquitectura pasiva, existe el concepto de Passivhaus que, si bien guarda cierta relación, no debemos confundir una Passivhaus con qué es una casa pasiva.

Cómo se consigue que una casa sea pasiva

Pues bien, una vez sabemos qué es una casa pasiva, vamos a ver ahora cómo conseguimos reducir de forma tan importante el consumo de energía de nuestro hogar.

Existen unas estrategias principales que, a menos que el lugar no lo permita, deberemos seguir en cualquier caso que se nos presente. Aunque están especialmente pensados para el clima mediterráneo o similares, estas estrategias pueden aplicarse en cualquier sitio dando más o menos importancia a algunas de ellas. Estos puntos que explicaremos son los que seguimos en el despacho del que soy socia .

1- Captar radiación solar.
2-Generar ventilaciones naturales.
3- Aumentar el aislamiento de la casa.
4-Aprovechar la inercia térmica.
5- Utilizar el efecto invernadero.
6- Generar la energía necesaria mediante fuentes renovables.

1- Captar la radiación solar

Cuando preguntamos qué es una casa pasiva, captar la radiación solar es uno de los primeros temas que se comentan.

Por supuesto una superficie acristalada o una simple ventana es la estrategia principal de captación de calor, pero esto tiene muchos matices, puesto que la captación solar va acompañada de una protección solar para evitar el sobrecalentamiento en verano.

Si bien en invierno nuestro objetivo será que entre todo el sol posible, en verano debemos estar preparados para protegernos de sus radiaciones mediante pérgolas, porches u otros elementos.

Tamaño de las ventanas

Como comentábamos, los acristalamientos serán esenciales en una casa pasiva. Y es que, aunque las ventanas son los puntos débiles de una fachada, en las zonas orientadas a sur, deberemos dedicar alrededor de un 70% de la superficie de la fachada a cristal.

Cuando se trata de otras orientaciones, habrá que reducir esta superficie, puesto que la ventana es la parte de la fachada donde la transmitancia térmica –el intercambio de calor entre interior y exterior- es mayor, y por lo tanto conseguimos menos aislamiento.

El tamaño y la posición de las ventanas también dependerán de si tenemos elementos del entorno que puedan hacernos sombra. Por ejemplo, aunque tengamos una fachada a sur, si existe vegetación o edificios colindantes que tapan el sol, no nos servirá de nada colocar muchas ventanas. Es más, será perjudicial puesto que el calor interior que consigamos, lo perderemos a través del cristal.

Orientar las estancias

La colocación de las estancias en nuestra casa será igualmente importante en relación con el sol.

Las estancias de vida diurna o zonas de uso común, las ubicaremos siempre a sur para aprovechar el calor del sol durante el día. De hecho, estas estancias suelen ser las de mayor tamaño y, por lo tanto, las que cuestan más de calentar.

A norte situaremos estancias o zonas de uso ocasional como los pasillos, trasteros o habitaciones que se usen ocasionalmente.

Evitar la radiación en verano

Aunque siempre hablemos de calentar, por supuesto en verano querremos protegernos de la radiación solar para no captar más calor del necesario. Para ello nos podemos servir de porches o pérgolas o de filtros solares en las ventanas, entre otros.

Los porches suelen funcionar bien en nuestro clima. Esto se debe a que la inclinación del sol en verano es más alta que en la de invierno. Por esto, un porche nos permite parar los rayos en verano y no en invierno.

Las pérgolas pueden funcionar de forma parecida a la de los porches, aunque su diferencia con los porches es que no son completamente opacas. Por eso hay que saber colocarlas de forma adecuada, puesto que podrían llegar a perjudicarnos.

Uno de los recursos que se utiliza con las pérgolas es colocar vegetación caduca, de forma que en verano será mucho más opaco que en invierno y evitaremos o captaremos luz de forma adecuada.
De filtros solares en las ventanas, encontramos mil tipos y modelos de todos los colores y formas posibles.

Aunque habría que dedicar un post entero a hablar sólo de filtros solares para poder verlos todos, sí que vale la pena comentar que si el objetivo principal es proteger las ventanas de une exceso de radiación, la protección debe ir colocada en la cara exterior del cristal.

2- Generar ventilaciones naturales

Bien, hasta ahora hemos visto cómo captar radiación solar para calentar nuestra casa –o cómo evitarla-. Veamos ahora como generar ventilaciones naturales para nuestra casa pasiva.
El objetivo de estas ventilaciones será, sobre todo, disipar el calor que se pueda acumular en el interior de la vivienda en verano. La ventilación nos permitirá evitar el uso de aires acondicionados en los meses de más calor y disminuir gran parte de la demanda energética de una casa.

La ventilación cruzada es el mejor método que podemos llevar a cabo para refrescar nuestra vivienda. Se trata, como su nombre indica, de incorporar en el diseño arquitectónico ventanas en fachadas opuestas, de forma que se facilite la circulación rápida y efectiva del aire.

3- Aumentar el aislamiento de la casa

Los dos primeros puntos sobre qué es una casa pasiva van dedicados a cómo ganar o perder calor, según la época del año. Pues bien, una vez conseguimos la temperatura interior para nuestro confort será importante evitar que se pierda.

El grosor del aislamiento es una de las principales diferencias entre una casa pasiva y una casa convencional. Si en una vivienda convencional se aceptan 8cm de aislamiento, en una casa pasiva seguramente se colocaran hasta 15 o incluso 20 cm, según las necesidades de la zona climática en la que se construya.

4- Aprovechar la inercia térmica

La inercia térmica es un concepto sobre el que ya hemos ido hablando en algún post. Se trata de la capacidad de un material para almacenar calor.

Que un material tenga inercia térmica, implica que tardará en calentarse, pero que después cuando el ambiente sea más frío liberará el calor de forma que ayudará a mantener una temperatura más agradable en momentos más fríos.

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