La palabra “gentrificación”; alude al desplazamiento de la población original de una zona urbana y su reemplazo por sectores más pudientes. En los últimos años, este fenómeno se registra en colonias de la Ciudad de México como Narvarte, Centro Histórico o Santa María la Ribera. Como ya sucedió con la Condesa o la Roma, en estas zonas, el aumento en las rentas ha provocado que sus vecinos se muden a otras áreas. Pero veamos las ventajas y desventajas de la elitización o gentrificación de una colonia:

-Zonas antes consideradas marginales son regeneradas mediante obras públicas, áreas verdes y emprendimientos inmobiliarios que la valorizan.

-Se ponen de moda e integran el circuito turístico de la ciudad, lo que genera una importante derrama económica.

-Las colonias gentrificadas comienzan a llenarse de tiendas, centros comerciales y restaurantes.

-Los servicios de transporte mejoran notablemente.

-Se mejoran los servicios públicos del lugar y se añaden otros nuevos, como parques, escuelas y bibliotecas.

-Hay más vigilancia y se reduce el número de delitos.

-Los edificios en mal estado son remodelados o demolidos.

-Se valorizan las nuevas propiedades, así como las más antiguas. En una década o menos, la plusvalía de un departamento o casa puede aumentar hasta el 100 por ciento.

-Se amplía considerablemente la oferta cultural de la colonia.

-Ante el alza de las rentas, vecinos de toda la vida deben mudarse. La colonia pierde parte de su historia e identidad.

-Los habitantes de rentas bajas se van y con ellos los lazos de solidaridad entre vecinos.

-Se generan choques de costumbres entre los residentes tradicionales y los nuevos.

-Las desarrolladoras se enfocan en rentas temporarias -como Airbnb- ya que los ingresos generados son más altos que los de rentas normales. Muchas familias deben marcharse.

Finalmente, más allá del impacto sobre la vida de los viejos y nuevos residentes, con la gentrificación, los mayores beneficiados son los desarrolladores, que compran a precio bajo cuando la colonia no está en su mejor momento, y luego venden por valores mucho más altos cuando la zona ya se encuentra regenerada.

Los propietarios que estén atentos a estos movimientos en la plusvalía y a la especulación en el uso del suelo podrán sacar una mejor tajada a la hora de desprenderse de su casa, sabiendo que en tanto no vendan, deberán pagar impuestos cada vez más altos.


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